Cuidando al cuidador

Los pasados días 3 y 4 de junio, los musicoterapeutas, Arantxa Andreu y Pau Català, facilitamos dos talleres para el personal sanitario de la UCI del Hospital Universitario de Son Espases (Palma de Mallorca). Fue una oportunidad para mostrar los beneficios de la Musicoterapia, cómo puede reducir el estrés y la ansiedad en un equipo sanitario que ha sido sometido a una fuerte presión a raíz del COVID-19. Esta conversación se deriva de esa experiencia.

Pau a Arantxa: como musicoterapeuta, como psicóloga y viéndote trabajar, no me cabe duda de que tu vocación es cuidar… ¿pero qué me dices del darse cuenta de que tú también necesitas cuidarte y ser cuidada?
Arantxa: Justo esta semana he leído a Alex Rovira diciendo que cuidar para él es sinónimo de amar ya que cuidar implica una acción amorosa. Yo creo que muchos cuidadores tendemos a querer salvar a los que no están bien, probablemente en un intento de salvarnos a nosotros mismos, pero eso no funciona, solemos acabar agotados y sin energía. Hemos de intentar cuidarnos y así poder cuidar desde otro lugar, más en contacto con nuestro interior y nuestras necesidades. Y cuando cuido al otro también me cuido a mí, y viceversa…

Arantxa a Pau: Ya que me has hecho esta pregunta: ¿cómo nos puede cuidar la música?
Pau: la música es un intangible que cala muy adentro de nosotros sin darnos cuenta. Diría que al escucharla o al participar tocando un instrumento, de manera inconsciente, bajamos las resistencias, el control, y nos permitimos ESTAR en mayúsculas; supongo que ésta es la aspiración de todos cuando buscamos cuidado.

Pau a Arantxa: ¿qué te motivó el llevar a cabo este tipo de talleres con personal sanitario?
Arantxa: a mi me encanta el trabajo de Musicoterapia grupal y además estoy entrenándome en herramientas para trabajar el estrés, la ansiedad… Y el saber que podía aportar mi granito de arena en poder cuidar a este colectivo que tanto peso está soportando en estos tiempos ha sido un gran regalo.

Arantxa a Pau: aprovecho para pedirte que nos cuentes desde qué lugar nació la propuesta para realizar estos talleres…
Pau: surge desde el agradecimiento, pero también desde la preocupación. En primera persona, el aprender a cuidarme y dejar cuidarme ha sido uno de mis mayores aprendizajes (aún estoy en ello) y veo (y me preocupa) que no estamos cuidando a nuestros médicos, a enfermeros/as, auxiliares, celadores/as, etc. y que es básico empezar a tomar conciencia de ello. Después cada uno decidirá lo que quiera hacer, pero el sistema sanitario debería velar por el cuidado de su personal. Esto también es humanización de los hospitales.

Pau a Arantxa: la voz es una parte fundamental de tu trabajo como musicoterapeuta. ¿Qué puede hacer la voz por nosotros?
Arantxa: la voz es un instrumento con un potencial enorme: a través de ella podemos cuidarnos y cuidar, empoderarnos, calmarnos… A nivel fisiológico tiene efectos muy beneficiosos: en la respiración, entre otros. A nivel emocional: la voz y las emociones están muy vinculadas. Cuando cantamos una melodía, fácilmente pueden aflorar las emociones… A nivel espiritual a través de la voz podemos trascender… por ejemplo, cuando un grupo de personas cantan unidas una misma melodía, en dos minutos, personas que no se conocen están unidas a través de una canción. Además, cada vez hay más estudios científicos que demuestran que la voz es una herramienta efectiva en prevenir y tratar la ansiedad, la depresión… Y la Recreación, en este caso cantando canciones, es una de las técnicas más utilizadas en Musicoterapia.

Arantxa a Pau: he visto que en estos talleres has utilizado mucho la Improvisación ¿Cómo nos puede ayudar esta técnica tan importante en Musicoterapia?
Pau: la improvisación es comunicación no verbal, es cuerpo y es flexibilidad. Cuando hablamos de improvisación en Musicoterapia no estamos pensando en un músico de jazz marcándose un solo de trompeta impresionante. Todo el mundo puede improvisar y, de hecho, a los musicoterapeutas nos forman para poder acompañar esas improvisaciones que se marcan los pacientes, que en la gran mayoría de veces, no tienen formación musical. Para mí la improvisación es libertad y descarga. Hoy en día que se habla tanto de la necesidad de estar en el “aquí y el ahora” y de mindfulness. Improvisar es abrir la puerta al ahora. Me encanta ver las caras de los pacientes después de una improvisación: es como si nos dijéramos mutuamente (sin decir) tú también suenas, tú también vales.

Arantxa Andreu y Pau Català
Musicoterapeutas

Música y trauma

La música y el trauma psicológico. Hace más de tres décadas que se utilizan las técnicas de Música y Imagen Guiada (GIM) para tratarlo, pero es ahora cuando empiezan a abundar evidencias científicas sobre su efectividad. Cómo la terapia GIM puede ayudar a los refugiados que llegan a Europa y que padecen el Trastorno por Estrés Posttraumático (TEPT), fue uno de los temas que abrió el 25º Congreso de terapia GIM, uno de los modelos más reconocidos de la Musicoterapia.

La Dra. Bolette Daniels Beck, integrante de un importante grupo de investigadores en Musicoterapia de la Universidad de Aalborg (Dinamarca), inició el Congreso celebrado el pasado junio (2019) en Vancouver (Canadá) explicando los avances de esta terapia con refugiados. Cauta en su exposición, la Dra. citó un estudio (Beck et al, 2018) en el que se compara la terapia GIM, con la terapia verbal convencional y cómo están viendo que -como mínimo- la terapia con música está siendo igual de efectiva que la verbal.

En GIM utilizamos diferentes selecciones de música (clásica y contemporánea) para fomentar la exploración de la conciencia. Neurológicamente hablando, en el caso del TEPT, el efecto de la música se debe a que influye en las áreas cerebrales afectadas por este trastorno. Los estudios llevados a cabo por Beck muestran cambios significativos en medidas pre-post sobre la calidad del sueño, el bienestar y la socialización en personas con estrés postraumático.

Acebes y Yoshihara muestran sus trabajos.

Durante el 25º Congreso sobre el Método Bonny de GIM también se mostraron trabajos en el ámbito clínico: intervenciones con personas con adicciones, víctimas de abusos sexuales o hasta GIM para ejecutivos que necesitan un cambio de enfoque en su trabajo.

Después de las sesiones de GIM se observa un descenso en las conductas hiperactivas de los niños con TDAH.

En investigación, resultó interesante la tesis doctoral sobre terapia GIM en niños con TDAH que está desarrollando el musicoterapeuta segoviano y terapeuta GIM, Alberto Acebes. En sus conclusiones preliminares mantiene que el Método GIM mejora la autorregulación de las emociones, se observa un descenso de las conductas hiperactivas en estos niños y un aumento de la creatividad. Otro estudio presentado fue el de la musicoterapeuta japonesa y terapeuta GIM, Nami Yoshihara, quien ha evaluado la práctica del GIM en el ámbito hospitalario. Entre sus conclusiones, destaca la necesidad de saber adaptar el método al paciente hospitalizado debido a la potencia del Método GIM, que puede estar contraindicado en algunos tipos de pacientes.

Carol Bush durante su intervención.

La terapia GIM fue creada por la musicoterapeuta Helen Bonny en los años 70 en un entorno de investigación, en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas de Maryland (EE UU). Progresivamente, su aplicación clínica ha ido creciendo. Actualmente, debido a los avances en neurociencias, existen teorías neuropsicológicas que explican los cambios que experimentan las personas que reciben esta terapia humanista (Korlin, 2002). Como afirmó la pionera en GIM, Carol Bush, música y metáfora en provecho, no sólo de lo racional y analítico, sino también para fomentar la creatividad en pro del cambio que necesitan las personas que acuden a terapia.

*Si quieres saber más sobre el Método Bonny de GIM pulsa AQUÍ.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Beck, B. D., Lund, S. T., Søgaard, U., Simonsen, E., Tellier, T. C., Cordtz, T. O., … & Moe, T. (2018). Music therapy versus treatment as usual for refugees diagnosed with posttraumatic stress disorder (PTSD): study protocol for a randomized controlled trial. Trials, 19(1), 301.

Beck, B. D., Messel, C., Meyer, S. L., Cordtz, T. O., Søgaard, U., Simonsen, E., & Moe, T. (2018). Feasibility of trauma-focused Guided Imagery and Music with adult refugees diagnosed with PTSD: a pilot study. Nordic Journal of Music Therapy, 27(1), 67-86.

Korlin, D (2002). A Neuropsychological Theory of Traumatic Imagery In the Bonny Method of Guided Imagery and Music (BMGIM). En Bruscia, K. & Grocke, D. (coord.). Guided Imagery and Music: The Bonny Method and Beyond. Gilsum NH: Barcelona Publishers.

¿Qué es la musicoterapia hospitalaria?

«Definir la musicoterapia es parte integral de un musicoterapeuta», así empieza Defining Music Therapy, de Kenneth E. Bruscia. Ahora que la musicoterapia está llegando con fuerza a los hospitales españoles, creo que es necesario hacer pedagogía sobre el tema. Bruscia, uno de los autores de referencia en musicoterapia, dedicó más de 200 páginas para definir la disciplina y hablar de ámbitos de aplicación. Mi entrada en este blog tiene un cometido más humilde pero necesario; aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de musicoterapia en el ámbito hospitalario.

Hace poco en el «Curso avanzado para el tratamiento del dolor con musicoterapia», organizado por Agruparte en Vitoria, la musicoterapeuta norteamericana, Cheryl Dileo, nos comentaba algo que empezamos a ver ahora en los hospitales de aquí, y que ya hace décadas que se produce en su país (claro, nos llevan muchos años de ventaja). Es el hecho de que cada vez más músicos van a tocar a hospitales y, en ocasiones, se confunde su acción con lo que es la musicoterapia hospitalaria.

En la mayoría de casos es una cuestión de desconocimiento y se plantean dudas como: ¿si un músico hace musicoterapia?, ¿tocar en una sala de espera es musicoterapia?, ¿poner música mientras se está interviniendo quirúrgicamente a un paciente es musicoterapia? Claramente, ninguna de estas situaciones es musicoterapia y lo más preocupante es que confundir conceptos puede perjudicar al paciente.

MÚSICA Y MEDICINA

La primera aclaración importante que se debe hacer cuando hablamos de musicoterapia hospitalaria es separarla de lo que se denomina «Música y medicina» (Music Medicine). Como recogen los estudios Cochrane, en las intervenciones musicales en medicina, el paciente puede estar escuchando música grabada ofrecida por un profesional sanitario, pero no hay ni proceso terapéutico, ni una valoración y tampoco interviene un musicoterapeuta acreditado para llevar a cabo la sesión (Bradt, Dileo, Grocke & Magill, 2011).

Es cierto que hay intervenciones sanitarias que se acompañan de música grabada y, de hecho, existen estudios que prueban su efectividad (disminución de la ansiedad en el paciente o reducción del dolor), pero esto no es musicoterapia. Como tampoco lo son los conciertos en vivo en las salas de espera o que un músico interprete una pieza musical para un paciente. La música en directo como recurso para animar espacios comunes en hospitales, por ejemplo, pongamos el caso de un coro que acude para hacer un concierto de navidad, es una buena herramienta para generar comunidad y hacer pasar un rato saludable a los asistentes, sean éstos pacientes, familiares o profesionales sanitarios. En cambio, no sucede lo mismo si son músicos que acceden a habitaciones o unidades de cuidados intensivos, donde se necesitan de unos conocimientos para calibrar qué tipo de intervención precisa el paciente, tener unas habilidades para fomentar un vínculo, marcar unos objetivos y valorar si es realmente necesario que la persona reciba musicoterapia.

La musicoterapia es una disciplina eminentemente interactiva, se basa en el vínculo creado entre paciente y musicoterapeuta e implica un proceso terapéutico. En sesión, el paciente puede tocar instrumentos, también escuchar música o, por ejemplo, dejarse llevar por lo que suena en una improvisación musical en la que participan sus familiares. Para ello, hay diferentes técnicas (activas y pasivas) que aplicamos buscando conseguir los objetivos marcados a través de una valoración previa. Por otra parte, hay un proceso de evaluación para dar cuenta de que se están consiguiendo los objetivos. Se tiene que dar la suma de estos elementos para poder hablar de musicoterapia. Por tanto, tocar o poner una canción no es musicoterapia.

Standley (1986) expone los objetivos que se pueden trabajar con musicoterapia en el ámbito hospitalario:

  • Reducir la ansiedad, el trauma y el miedo a la enfermedad.
  • Trabajar sentimientos sobre la muerte, la discapacidad o las cicratices.
  • Trabajar conflictos interpersonales entre el paciente y sus seres queridos.
  • Reducir la depresión, la ansiedad, el estrés o el insomnio derivado de la enfermedad, el tratamiento o la recuperación.
  • Promover grupos de soporte entre pacientes para impulsar actitudes positivas y saludables.
LA MÚSICA ES UN TEMA SERIO

El pasado jueves 7 de febrero tuve la suerte de poder participar como ponente en el XXV Curso de Avances en Pediatría, celebrado en el Hospital Universitario de Son Espases. Ante una audiencia formada mayoritariamente por pediatras, mi meta fue explicar en qué consiste esta disciplina y dejar claro que la música es algo serio. Es un recurso potente a tener en cuenta, ya que trabajamos con personas. Con ella, con su ritmo, su melodía, sus silencios, podemos motivar reacciones físicas, emocionales, psicológicas y/o espirituales en el paciente. Por tanto, cuidado porque la música no es inocua. En este enlace, del blog de la musicoterapeuta Carla Navarro, puedes leer un caso de mala praxis con música en directo en una unidad neonatal.

Creo que la música debe entrar en los hospitales. Claro que tiene que llenar las salas de espera y que es muy bueno que se organicen conciertos para pacientes y familiares. Todos sabemos del poder que tiene la música y su experiencia en directo, pero esto no debe ser la causa de que mezclemos conceptos, porque con ello también va la salud de los pacientes.

¡FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA MUSICOTERAPIA!

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bradt, J., Dileo, C., Grocke, D., & Magill, L. (2011). Music interventions for improving psychological and physical outcomes in cancer patients. Cochrane Database, 10; (8): CD006911. doi: 10.1002/14651858. CD006911. pub2.

Bruscia, K. (1998). Defining Music Therapy. (3º Ed.). EE. UU.: Barcelona Publishers.

Martí, P. Mercadal-Brotons, M (coord). (2010). Musicoterapia en medicina. Aplicaciones prácticas. Barcelona, España: Editorial Médica Jims.