Esta página está en construcción. SonaMusicoterapia.

¡Hola! Si estás leyendo esto puede que estés interesad@ en la musicoterapia, que estés pensando en recibir sesiones o recomendarlas para otra persona o, simplemente, quieras saber algo más de esta disciplina. Espero que esta web te sirva para todo ello porque, un buen día, yo también estuve navegando por internet intentando descifrar en qué consistía esta terapia. Si ya has leído los apartados de «Musicoterapia» y «GIM» de esta web, puede que quieras saber algo más de mí. Así que ahí va:

Me llamo Pau. Empezaré diciéndote que creo que el mundo se divide entre las personas que creen que todo sucede por algo y las que piensan que todo es una conjunción de azares, o simplemente ni se lo preguntan. La musicoterapia no llegó a mí, simplemente estaba esperando el momento adecuado. Sí… ahora podría narrarte de qué manera me di cuenta que esto era lo mío, qué coincidencias hubo y cómo pasó todo, pero… déjame que el camino me lo reserve para mí. Sólo quiero decirte que cuando sientas que tu corazón late con fuerza, hay algo que te quiere decir. Eso es lo que me sucedió a mí cuando entendí lo que era la musicoterapia. Tu cabeza existe para cuidar y proteger tu corazón, pero no para someterlo o evitarlo. 

Me encanta la música, me apasiona la psicología (de hecho estoy estudiando la carrera), me gusta la comunicación (también soy periodista) y, por otra parte, quiero entenderme y entender a las personas. Si sumamos todas estas variables el resultado es: LA MUSICOTERAPIA. La música como la manera más efectiva de comunicarnos profundamente, contigo mism@ y con los demás. De hecho, muchos de los males del día a día, derivan de la falta de comunicación entre las personas.

Me encanta sonar. Toco el piano y la guitarra. La música… en fin… la de horas que me he pasado escuchando discos, cassettes, cd’s y ahora Spotify. Pop, rock, jazz, clásica, new age. Cualquier género es válido si te «toca». ¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste escuchando a solas una canción? Seguro que también hay alguna melodía que te recuerda a momentos fundamentales de tu vida: un verano, una excursión, un beso, una persona. La música… como elemento socializador; esos instantes en los que bailas con amig@s y, en ese momento, todo está bien. Melodías que te conectan contigo y con los demás. Ritmos que provocan que te muevas inconscientemente, sin saberlo. Pues, precisamente, todo esto me ha impactado siempre. Esa experiencia profunda que conlleva disfrutar de la música ocupa y ha ocupado muchas de mis horas. Me apasiona y me llena y veo que con ella, con la música, las personas se conectan.

La musicoterapia toca todos estos ámbitos que acabo de describir y, por eso, después de acabar el Máster en ISEP -Universitat de Vic, decidí hacer de ella mi profesión. Seguí estudiando, sabía que me tenía que especializar y me formé como terapeuta en el Método Bonny de GIM (Atlantis Institute, EEUU, 2015-2018); se trata de una terapia basada en la escucha de música en un estado no ordinario de conciencia (más información en el apartado de «GIM«). Pero mientras seguía formándome, quería poner en práctica lo que había aprendido.

Aún recuerdo, las clases con musicoterapeutas como Mireia Serra y Blanca Guillén y cómo aquello resonó en mi interior. Por ejemplo un video que pusieron en clase, el ver una niña tumbada en la cama de un hospital, cómo -en una sesión- cambiaba su actitud, cómo encontraba un motivo para moverse, abrirse y comunicarse con los demás. Aquello me «tocó» y, al acabar el Máster, presenté un proyecto en el Hospital de Son Espases (centro hospitalario público de las Illes Balears), en la planta de pediatría. La Dra. Mercedes Guibelalde sabía de los beneficios de la musicoterapia y no dudó en apoyar e impulsar el proyecto. Empecé con pacientes oncológicos el verano de 2016. Ahora, gracias al apoyo económico de las asociaciones ASPANOB, Lions de Calvià y Na Marga Somriu, hago sesiones semanales de musicoterapia en pediatría, en la planta de oncología, en enfermos crónicos y en la UCIP (la unidad de cuidados intensivos de pediatría). Fuera del hospital, me dedico a hacer sesiones individuales con pacientes con necesidades especiales (TEA, síndrome de down, parálisis cerebral). Durante el curso 2016-2017 también tuve la oportunidad de hacer musicoterapia en el Centro de Educación Especial Joan XXIII, de Inca (Mallorca), todo gracias al proyecto que desarrolló allí la Associació Balear de Musicoterapeutes. La musicoterapia une, abre vías de comunicación y oportunidades para expresarse y crecer, y eso es lo que también percibo en los pacientes con los que hago sesiones semanales en la sede de l’Associació Balear d’Infants amb Malalties Rares (ABAIMAR).

Por suerte, la neurociencia está avanzando a pasos agigantados y, de cada día, hay más estudios que demuestran los beneficios de la música. Todo lo que nosotros vemos en nuestros pacientes, tiene su explicación y esto le da fundamento al trabajo de los musicoterapeutas. Trabajo, sigo formándome y creciendo; cuánto más me conozca a mí, más te podré ayudar a ti. Aquí tienes mi currículum.

«Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana, sea apenas otra alma humana» (Carl G. Jung).