El paciente oncológico y los cuidadores configuraron el núcleo sobre el que giró todo el I Congreso de les Illes Balears de pacientes con cáncer y familiares, celebrado en Palma de Mallorca los días 30 de noviembre y 1 de diciembre. En este sentido, la Musicoterapia tiene mucho que decir y, por ello, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) me invitó para llevar a cabo dos talleres interactivos en el que di a conocer qué es, cómo se aplica y qué objetivos tiene la Musicoterapia en el paciente oncológico.

Para mí fue una gran experiencia poder compartir esos momentos con dos grupos heterogéneos de personas que vinieron con mucha curiosidad, querían conocer qué era eso de la Musicoterapia. Este post es una breve crónica que incluye las pinceladas de información que di en dos talleres eminentemente interactivos y, como no podía ser de otra manera, SONOROS. Lo que me más me motiva de estos talleres es poder difundir lo que es la Musicoterapia y también despejar dudas y acabar con mitos. Me presentó la psicopedagoga y también Máster en Musicoterapia, Isabel Cuart, quien dejó claro que esta disciplina es poco conocida y, a menudo, lo que se conoce de ella es erróneo.

Empecé diciendo que durante esa hora y media no haríamos Musicoterapia. Tuve que aclarar, que estamos ante una una TERAPIA que utiliza la MÚSICA, por tanto, es necesario que haya un PROCESO. Un taller sólo es una manera de vivenciar qué puede suceder durante una sesión, pero no es Musicoterapia. Más de una veintena de personas acudieron a cada uno de los talleres que organicé y que sirvieron para dar alguna breve definición de Musicoterapia: «es una terapia complementaria no farmacológica que, a través de la experiencia musical, ofrece un soporte psicológico al paciente y cubrir necesidades de tipo físico, emocional, cognitivo, social y/o espiritual en la persona (Bradt, Dileo, Grocke y Magill, 2011)». Y no sólo eso los asistentes pudieron sentir lo que es estar en medio de una improvisación musical y ponerlo en común entre ellos.

Musicoterapia en pacientes oncológicos

La meta era acercar qué beneficios puede tener la Musicoterapia en personas con cáncer. En este ámbito son múltiples los objetivos que se pueden trabajar, tanto a nivel individual, como grupal. Como exponen (Martí-Augé, Mercadal-Brotons y Solé Resano, 2015), en personas con cáncer, la Musicoterapia puede tener diversas funciones:

  • FÍSICA: disminuir la percepción del dolor, disminuir la tensión y la fatiga, y promover estados de bienestar y relajación; ayudar a una mejor tolerancia y afrontamiento de los tratamientos, disminuyendo las náuseas.
  • EMOCIONAL: mejorar el estado anímico, reducir los niveles de ansiedad y/o depresión, y soporte, ventilación y/o expresión emocional.
  • COGNITIVA: distracción y evasión del sufrimiento o preocupaciones, recordar y/o evocar aspectos agradables, positivos y significativos, aumentar las estrategias de afrontamiento y/o augmentar la sensación de control.
  • SOCIAL: la MT es un potente agente socializador, de comunicación y una herramienta para crear vínculos
  • ESPIRITUAL: de acompañamiento, nuevo enfoque de vida.

Precisamente en Palma, organizado por la AECC, pude llevar a cabo un proceso con un grupo de mujeres con cáncer. Éstos fueron los objetivos trabajados:

  1. Expresar emociones y sentimientos de la enfermedad y su adaptación.
  2. Elevar la autoestima y el estado de ánimo participando en actividades creativas.
  3. Fomentar las relaciones sociales entre los participantes del grupo.
  4. Disminuir la ansiedad y el estrés a través de la relajación con música e imagen guiada.

Después de 10 sesiones, pasamos unos cuestionaros a las participantes, que habían convertido en pregunta los objetivos que habíamos ido trabajando tanto a nivel grupal como individual. Las conclusiones obtenidas me sirven para volver a afirmar que la Musicoterapia funciona, que es una terapia no farmacológica que, claro está NO CURA, pero SÍ CUIDA. Las asistentes al proceso tenían que puntuar de 0 a 10 diversas preguntas en relación a los objetivos marcados y sus puntuaciones no bajaron del 8. Reconocieron que la Musicoterapia les había servido para:

  1. Conocerse un poco más.
  2. Tener un espacio para expresar sus emociones y sentimientos sobre la enfermedad.
  3. Fomentar su autoestima.
  4. Relacionarse con más personas.
  5. Un espacio donde relajarse y tener momentos de bienestar.

Referencias bibliográficas

Bradt, J., Dileo, C., Grocke, D. y Magill, L. (2011). Music interventions for improving psychological and physical outcomes in cancer patients. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2011(8). doi: 10.1002/14651858.CD006911.pub2

Martí-Augé, P., Mercadal-Brotons M. y Solé-Resano, C. (2015) La musicoterapia en Oncología. Gaceta Mexicana de Oncología, 14(6), 346-352.

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