Aunque está documentado que el uso terapéutico de la música se ha realizado a lo largo de toda la historia de la humanidad, la disciplina como tal tiene su origen después de la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos. A principios del siglo XX, en numerosas instituciones sanitarias norteamericanas se utilizaba la música con fines terapéuticos, después de la contienda fue una práctica habitual para ayudar a soldados que llegaban heridos del otro continente. Esta práctica se generalizó y, poco a poco, heredera del personal sanitario que la había aplicado, surgieron los primeros estudios reglados de Musicoterapia.

Hay numerosas definiciones, dependiendo de los autores o las asociaciones, que tratan de explicar lo que es la Musicoterapia. A continuación se ofrecen algunas:

La Asociación Americana de Musicoterapia (AMTA) explica que:

«La Musicoterapia es el uso clínico y basado en evidencias de intervenciones musicales para lograr objetivos individuales en una relación terapéutica con un profesional acreditado que ha completado los estudios de Musicoterapia. Se trata de una profesión sanitaria que usa la música para atender las necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales de los individuos».

Según la Federación Mundial de Musicoterapia (2011) es:

«El uso profesional de la música y sus elementos como una intervención en entornos médicos, educacionales y cotidianos con individuos, grupos, familias o comunidades que buscan optimizar su calidad de vida y mejorar su salud y bienestar físico, social, comunicativo, emocional, intelectual y espiritual. La investigación, la práctica, la educación y el entrenamiento clínico en musicoterapia están basados en estándares profesionales acordes a contextos culturales, sociales y políticos».

Uno de los autores más importantes, Kenneth Bruscia (1998) dice:

«La Musicoterapia es un proceso sistemático de intervención en donde el terapeuta ayuda al cliente a conseguir la salud, utilizando experiencias musicales y las relaciones que evolucionan por medio de ellas como fuerzas dinámicas de cambio».

Juliette Alvin, una de las madres de la Musicoterapia que trabajó con niños con necesidades especiales. Alvin (1975) afirma:

«La musicoterapia es el uso dosificado de la música en el tratamiento, la rehabilitación, la educación, reeducación y el adiestramiento de adultos y niños que padezcan trastornos físicos, mentales y emocionales».

REQUISITOS

Para que podamos estar hablando de Musicoterapia tienen que estar presentes cuatro elementos (Betés de Toro, 2000, p. 288):

    1. Paciente o “cliente”: persona que necesita algún tipo de ayuda para tratar su enfermedad o problema.
    1. El terapeuta: profesional debidamente formado en Musicoterapia (en España la formación existente es un Máster).
    1. Los objetivos: en función del tipo de paciente al que va dirigida la terapia, del encuadre clínico y la orientación del tratamiento. Educacionales, médicos, psicoterapéuticos o recreacionales.
  1. El proceso: en función de la orientación del terapeuta.

Diversas aclaraciones sobre la Musicoterapia:

    • No es una actividad pasiva. Pese a que existen técnicas pasivas de Musicoterapia (como escuchar música), la disciplina también utiliza técnicas activas (como tocar instrumentos, improvisación, expresión corporal) para conseguir distintos objetivos).
    • No es necesario que el paciente sepa música, no necesita saber tocar instrumentos para participar en una sesión de Musicoterapia.
    • La Musicoterapia no es aprendizaje musical, el participante/paciente no asiste a una clase de educación musical. En la sesiones se utiliza la música y sus recursos con fines terapéuticos.
    • Se trabaja con todo tipo de música (no sólo clásica) y es muy importante conocer los gustos de la persona que participa en la sesión.
  • ¿Pueden demostrarse científicamente los efectos terapéuticos de la Musicoterapia? Sí. En cada intervención musicoterapéutica se establecen unos objetivos generales y específicos, y se evalúan los resultados. Ello permite ir realizando un seguimiento de las respuestas del paciente, que pueden ser registradas a nivel cualitativo y cuantitativo. En la actualidad existe todo un cuerpo de investigaciones y estudios científicos que han ido probando la eficacia de la Musicoterapia en el tratamiento de diferentes enfermedades y trastornos (Betés de Toro, 200, p. 290).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    • Alvin, J. (1975). Music Therapy (revised edition). London: John Claire Books.
    • Betés de Toro, M. (comp) (2000). Fundamentos de Musicoterapia. Madrid, España: Morata.
    • Bruscia, K. (1998). Defining Music Therapy. (3º Ed.). EE. UU.: Barcelona Publishers.